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sábado, 2 de noviembre de 2013

{ discurso en el depósito de objetos perdidos } · wisława szymborska




Perdí algunas diosas en el camino de sur a norte,
y también muchos dioses en el camino de este a oeste.
Se me apagaron para siempre un par de estrellas, ábrete cielo.

Se me hundió en el mar una isla, otra.
Ni siquiera sé exactamente dónde dejé las garras,
quién trae mi piel, quién vive en mi concha.
Mis hermanos murieron cuando me arrastré a la orilla
y sólo algún huesito celebra en mí ese aniversario.
Salté de mi pellejo, perdí vértebras y piernas,
me alejé de mis sentidos muchísimas veces.
Desde hace mucho cerré mi tercer ojo ante todo esto,
me despedí de todo con la aleta, me encogí de ramas.
Se esfumó, se perdió, se dispersó a los cuatro vientos.
Yo misma me sorprendo de mí misma, de lo poco que quedó
de mí:
un individuo aislado, del género humano por ahora,
que sólo perdió su paraguas ayer en el tranvía.

Wisława Szymborska



viernes, 14 de diciembre de 2012

"mi encuentro con nicolas de stäel en la pedrera"


Hay días en que la vida, para sorprendernos y recordarnos que hay momentos únicos que no se deben posponer porque el mañana no está garantizado, utiliza elementos tan cotidianos como el agua en forma de lluvia: acuoso y delicioso argumento.

Eso fue lo que me sucedió este jueves pasado. Llevaba tiempo barruntando entrar en "La Pedrera" para visitar la exposición de este pintor, mas nunca encontraba el momento, siempre lo retrasaba por algún motivo. Hete aquí que acompañada de un buen amigo y escapando del tremendo chaparrón que estaba cayendo, a escasos metros del edificio propongo entrar. Qué mejor momento y qué mejor lugar para guarecerse de la lluvia.

Arriba, al final de las escaleras y a la izquierda, una enorme fotografía en blanco y negro del propio Stäel preside la entrada. Me impresiona su imagen, que atrae como un imán, es una sensación que no pasa desapercibida para quien mira más allá del simple papel. En su rostro adivino acertadamente que este hombre poseía una inagotable y arrolladora fuerza creativa.

Pasamos a la sala y comenzamos a pasear en silencio, porque así es como te deja la visón de sus obras. Destilan tanta fuerza y pasión que te sientes empujado hacia atrás en ti mismo. Su paleta se pasea sin miedo por el lienzo con una facilidad insultante, son trazos cortos, contundentes, duros. El espacio cobra vida y forma en cada composición, se puede oler la violencia creativa en su etapa de colores oscuros: rotundos, enérgicos, en busca del absoluto.

Sus estudios de desnudos al carboncillo son conmovedores. Dibuja el espacio que ha ocupado una mujer que nunca ha posado, la ausencia queda perfilada entre un paisaje de precisos trazos oscuros.

Maravillosa sorpresa la de este jueves, sí. Descubrir vidas y obras como la de Stäel hacen que te sientas menos sola, hubo otros que crearon para ayudarse a vivir, otros que expresaron en sus obras una pasión existencial que late después y más allá de la muerte; algunos lo intentamos...


Barcelona, agosto de 2007.

"Marathon", 1948.



"Toda la vida he tenido la necesidad
de pensar en la pintura,
de ver cuadros,
de pintar para ayudarme a vivir,
para liberarme de todas las impresiones,
de todas las sensaciones,
de todas las inquietudes
para las que nunca he encontrado otra salida que la pintura.”

Nicolas de Stäel
(San Petesburgo,1914 – Antibes,1955)